sábado, 8 de septiembre de 2018

ABASTECIMIENTO DE AGUAS AL CASTILLO “ EL PILAR”



Situar los castillos en alto facilita tanto la visión de un hipotético enemigo acercándose, como la dificultad de su asalto. No obstante la dificultad de acceso natural del lugar y la de las defensas con que se dote un castillo no lo hacen invencible. Queda la posibilidad de un sitio, más o menos prolongado, que termine rindiendo a los defensores por hambre y sed.

Por eso de la importancia que reviste el aprovisionamiento y almacenamiento de agua.
Un viejo refrán dice: castillo sin aljibe, enemigo dentro.
Nuestro conde, como todo constructor de una fortaleza, estudió el problema e intentó resolverlo según sus distintas posibilidades.
El sistema más extendido, y sin duda el más seguro y operativo, es contar con uno o varios pozos, asegurándose así el suministro constante.
Según Mora-Figueroa. sobre un estudio de 423 castillos el 71% de ellos contaba con pozo, un 24% tenían más de uno, el 28% lo tenían situado en la torre del homenaje, o se accedía a él por ésta, frente a un 23% que lo tenían en otras torres del recinto.
El aljibe sigue en importancia a los pozos. Un aljibe consiste en un almacén de agua, cisterna que está generalmente hecha de mampostería y destinada a recoger la lluvia desde las techumbres y patios, por medio de conductos o traída desde otro lugar.
Ya sea por seguridad, por comodidad, o por ambas razones simultáneamente, es frecuente contar con más de un aljibe. A fin de impermeabilizar el aljibe se enlucía el interior con una masa mitad de cal y mitad de arena.
Los aljibes suelen, aún hoy, conservar un color rojizo en su enlucido interior, que es consecuencia de haber aplicado en sus paredes una mezcla hecha a base de óxido de hierro, resina de lentisco, arcilla roja y otros con el propósito de evitar que el agua se corrompiera.
El aljibe subterráneo es una edificación abovedada y recubierta de pintura impermeable denominada almagra, el cual podía contar también con respiraderos para evitar la corrupción.
Había ciertos casos en que el suministro de agua se encontraba fuera del castillo, pero a una distancia razonable. El acceso a esa fuente de agua se podía realizar de varias formas. Una era realizar una mina de agua.
Otro sistema era construir torres albarranas, fortificación consistente en un lienzo de muralla que partiendo del recinto principal permite el acceso protegido al río, lago, venero, etc.
Menos frecuente es realizar una presa a fin de remansar el agua.
Bien, pues todos estos sistemas descritos los utilizó el conde en el aprovisionamiento de agua al castillo:
1.- Dentro de la torre del homenaje encontramos un pozo y otro en la torre oeste.
2.- En el centro de patio del antiguo claustro encontramos un aljibe.
3.- De la época árabe se conserva junto a la muralla exterior una noria que también suministraba agua a la fortaleza.

4.- La torre albarrana, conocida como torre de los Vargas recogía agua del arroyo Gaete “Caganchas” remansada en una presa que lo cruzaba en este punto.
Además frente al castillo en la falda de una loma, sobre la margen derecha del arroyo Caganchas se encuntra el Pilar denominado “El Chorrito”. Consiste básicamente en un pilar o pared de piedra rematado en un frontón en su parte superior. Fue construido por los condes, porque tenía las armas de éstos. Su agua es la mejor de cuantas fuentes hay en el pueblo aunque no es demasiado abundante; tal vez lo fuese cuando servía a las tenerías que antiguamente hubo en este sitio.

5.- Pero sin duda las obras más grande y costosa fue la construcción de las muchas minas de agua para llevar el pilar que estaba en la calle Pilarcete y que servía para dar agua al ganado trashumante que acampaba en el ejido del Domadero, actual barrio del Quinto Centenario, al nuevo Pilar junto a la fortaleza, cuya ejecución fue costeada a medias por el concejo y el conde.

Según datos de Jose Maria de las Casas Deza:
 “Se construyó por los años 1570 no por los condes de Belalcázar y Duques de Bejar solamente, sino a costa de estos señores y de la Villa: se obligó  D. Francisco de Zúñiga y Sotomayor por escritura pública otorgada en la villa de Bejar ante Antonio Tarancón a pagar la mitad del costo de su traslación a este sitio, y del que fue necesario hacer nuevas minas de agua que se le aumentaron y limpiar las antiguas, quedando la otra mitad de dicho costo a cargo de los bienes y propios de la villa, cuyo concejo otorgó igualmente escritura al efecto ante D. Miguel Gutierrez. Las minas nuevas que se construyeron son de bóveda de ladrillo y de altura de nueve pies.”
El  Pilar, que es notable por su grandeza y abundancia de agua, está en  sitio algo profundo, y le rodea un antepecho y balaustrada de piedra. Se trata de una fuente constituida por un pilar octogonal de 1,60 m. de lado al que se accede por medio de unos escalones de granito. Presenta una profundidad al interior de 70 cm. A el vierten agua cuatro caños de bronce.
El agua vertida por los cuatro caños de la fuente y recogida en el pilar octogonal pasa a continuación, por debajo de la superficie visible, a un gran pilar abrevadero de planta rectangular con unas medidas de 40 m. de longitud por 8 m. de ancho y 65 cm. de altura.

El pilar ha mantenido tradicionalmente, desde su construcción, un uso múltiple.
El primero, el de abastecer a la población, pues la zona de la pilastra, por donde salen los caños, y el pilarillo octogonal está diseñada de forma que resulte fácil el acceso para recoger el agua en cántaros y vasijas, susceptibles de ser encajadas en los orificios circulares labrados en las losas de piedra situadas bajo los caños.
El segundo, proveer al consumo animal, finalidad que evidencia el gran pilar abrevadero de 40 m. de longitud, si bien por su altura solo pueden abrevar caballerías y ganado mayor, de forma que debe haber sido usado sobre todo por arrieros y vaqueros.

El tercero, atender a las necesidades del lavado de ropa de los vecinos de la villa. A tal fin, parte del agua que vierte el pilar y toda la que sale de la fuentecilla anexa surten a un lavadero público techado y de considerables dimensiones cuyo aceptable estado de conservación demuestra su utilización hasta tiempos recientes.
Por último, el agua sobrante para el riego de huertas, gracias a la posibilidad de almacenarlas en dos albercas cercanas, situadas junto al arroyo.

RESTAURACIONES:
Los lavaderos fueron restaurados por el Ayuntamiento en el año 2001, el presupuesto total ascendió a 5.580 €.
En el año 2007, la noria árabe junto con los dos pilares han sido protegidos por la Junta de Andalucía como conjunto hidrográfico del castillo.
En el año 2008 por parte de la Junta de Andalucía se mejoró la fuente y su entorno por un valor que superó los 360.000 € y por el Ayuntamiento de Belalcázar se arreglaron las bajadas laterales desde la calle Séneca con un coste de, 113.974 € la izquierda y de 107.012 € la derecha.


MINAS DE AGUA
En el año 2015, tuve la suerte, de acompañar a miembros del grupo de espeleólogos del G-40, sección cordobesa, Abén, Enma, Juan Antonio, Pancho y Gloria, que inspeccionaron algunas de las minas de agua del pilar y me facilitaron las fotos que expongo.